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La Coctelera

tecnoeducativa

28 Junio 2007

Bibliotecas - Presencialidad más Ubicuidad

Atender las necesidades de los alumnos para su aprendizaje.

Los alumnos siguen siendo los usuarios más frecuentes de nuestras bibliotecas y por ello resulta interesante plantear modificaciones que les permitan atender las necesidades planteadas por el comportamiento de los alumnos durante su aprendizaje.

Pensar en los alumnos no como usuarios de información sino como personas que aprenden ayuda a entender los cambios de paradigma.

La idea de plantear espacios potencialmente útiles y muy flexibles resulta alentadora, en particular si luego se deja que los alumnos, los docentes y las actividades que allí se desarrollen le vayan dando su forma.

Por ejemplo, la forma en que hoy estudian y trabajan nuestros alumnos no es la misma en que lo hacían hace algunos (pocos) años atrás. Hoy se trabaja en grupo, el espacio es necesariamente ruidoso debido a los diálogos y a la interacción y los puestos individuales han dado lugar a verdaderas mesas de trabajo donde se integran numerosos recursos didácticos. Y lo que a muchos sorprende de esta situación es que a nadie molesta el ruido ni se quejan por el aparente desorden.

El espacio se vuelve útil, quizás no tanto por los elementos que incluye dicho espacio sino por su función como espacio integral. Los alumnos, verdaderamente, están aprendiendo en grupo. Sólo existen algunos lectores individuales, cuando creen que necesitan aislarse.

En muchas y reiteradas encuestas entre alumnos universitarios en países del primer mundo, el tema de los espacios adecuados para el estudio en grupo fue recurrente, existiendo además otros requerimientos menores que, de cualquier modo, siempre apuntan a espacios y recursos orientados hacia los alumnos en general y a sus actividades de aprendizaje en particular.

Otros requerimientos surgidos de las encuestas también merecen nuestra atención. La posibilidad de poder hacer que convivan actividades sociales con las instancias de aprendizaje, así como lugares donde se pudiese tomar café y comer pequeños refrigerios frecuentemente asociados con componentes sociales (tomar mate con algunos biscochitos sería, en Latinoamérica, nuestro ejemplo).

Esta combinación, sin dudas, no hace más que reflejar la dimensión social que han adquirido en nuestros días tanto el aprendizaje como el propio conocimiento. Este hecho también se ve reflejado en las encuestas donde los alumnos frecuentemente se refieren a diferentes espacios y recursos como componentes sociales.

La realidad indica que, independientemente del objetivo original, los alumnos tarde o temprano se encargan de generar sus propios espacios sociales.

Debe advertirse que en todos los casos mencionados, se pone de manifiesto el uso específico de la biblioteca como lugar de aprendizaje, la naturaleza social del mismo y un uso centrado en el alumno y sus prioridades.

Planificación

Los hecho mencionados no debieran ser dejados de lado al momento de pensar, planificar e implementar los servicios de información centrados en el alumno y orientados a facilitar las instancias de aprendizaje.

En nuestro caso, el tema se vuelve crucial si, como pensamos, nuestro rol como Institución nos obliga a adoptar una posición pro-activa y no sólo reaccionar frente a los cambios.

La idea entonces es proponer planificaciones acordes a las actividades y objetivos de toda la institución, donde los servicios de información educativa centrado en el alumno y su aprendizaje se consideren parte de un todo.

Si bien la mayor parte de los documentos existentes (con enfoque tradicional) asignan un rol central a la biblioteca dentro de la vida académica de la institución, incluso como apoyo a las actividades de enseñanza y aprendizaje, no se encuentran estudios ni documentos que hagan referencia a investigaciones específicas o recomendaciones sobre la forma en que se enseña o se aprende en la institución.

En este sentido resulta cuestionable encontrar un desconocimiento casi total de parte de las bibliotecas respecto de la forma en que se enseña y se aprende en la propia institución

Naturaleza de la planificación propuesta y sus resultados

Al pensar el rol y objetivos que deseábamos asignar a nuestras bibliotecas, el primer interrogante se refirió a si deseábamos extrapolar datos y necesidades de nuestro pasado para nuestra prognósis del futuro pensando que era esa la única manera confiable de actuar o si, por el contrario, queríamos plantear una visión significativamente diferente del futuro con el propósito de anticiparnos con decisiones que facilitaran los cambios.

Seguramente, si prevalecía la concepción de la biblioteca como espacio físico, extrapolando datos del pasado reciente se hubiese tenido una idea representativa para efectuar planificaciones a futuro. Sin embargo, teniendo cuenta los cambios producidos en la concepción de la biblioteca, poco de nuestro pasado nos hubiese ayudado a planificar estos servicios.

Desgraciadamente, desde nuestro punto de vista, las bibliotecas aun hoy parecen mantener esa relación con el pasado, que condiciona su propia evolución y existencia. Ni siquiera se avisoran planificaciones que planteen la biblioteca como verdadero espacio de apoyo al aprendizaje y, mucho menos aún, planificaciones donde la biblioteca y sus servicios sean espacios de aprendizaje o al menos espacios de sociabilización del aprendizaje.

No existen planificaciones que hagan referencia siquiera a un uso instrumental de la biblioteca a favor del aprendizaje y, mucho menos aun, que planteen un uso central, directo y objetivo, del propio aprendizaje.

Si en la década de los 90 prevalecía el criterio de disponer instalaciones para alojar colecciones, ya a inicios de este siglo el criterio se transforma, prevaleciendo ahora la idea de disponer instalaciones para alojar a los lectores. Con esta idea, surge además, el criterio del comfort del usuario como idea básica que predomina en muchos planes de mejora.

La idea de planificar espacios físicos que alojen tecnología para que ambos (personas y tecnologías) constituyan junto a los recursos adecuados ambientes para el pensamiento reflexivo, el estudio y el aprendizaje activo aun parece no haber llegado a nuestras instituciones. No se trata de eliminar el espacio sino de reprensar completamente el rol de la biblioteca tradicional, de una manera positiva y pro-activa planteando modelos de integración y no necesariamente de substitución o reemplazo.

La tecnología no es el problema, ni quiera la solución. El problema (y la solución)

es ser capaces de pensar en el alumno y su aprendizaje

No se trata de pensar cuántas cosas tengo que alojar en este espacio, y de que naturaleza sino, por el contrario de plantear que es lo que queremos que suceda en este lugar. Y en verdad lo que queremos que estos lugares sean ambientes pro-activos para promover aprendizajes y creatividad. En estos espacios queremos que convivan alumnos, expertos y recursos de aprendizaje junto a los servicios de información.

Los alumnos y los recursos pueden estar en cualquier lado (algunos, incluso, sugieren que estén en todos lados, generando así entornos ubicuos). La información puede estar en cualquier lado y, con el mismo criterio debe/debiera estar en todos lados. Parece que el punto crucial en este enfoque es que los expertos no pueden estar en cualquier lado. Hay limitaciones de calidad y cantidad y la movilidad de los que existen no es tan grande. Allí radica uno de los criterios que nos llevaron a acercar los espacios al lugar donde se encuentran los expertos, es decir, al aula y, por otro lado, aprovechar las nTICs con la idea de salvar las distancias que pudieran separarnos de dichos expertos.

El hecho importante es que alumnos, expertos, recursos de aprendizaje y los servicios de información convivan, física o tecnológicamente (virtualmente), en un mismo espacio. Allí surge la sinergia que potencia el proceso y, en estos casos, el todo siempre es mucho más que la simple suma de las partes.

Por raro que parezca, la bibliografía sobre el diseño y uso de los espacios educativos centrados en el alumno es casi inexistente. En lo poco que existe parece siempre prevalecer las cosas por sobre las personas y sus acciones que estas personas realizan o deben realizar.

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Sobre mí

Mi nombre es Ernesto Meier y vivo en Argentina, (Santa Fe como residencia y Buenos Aires como lugar de Trabajo). Trabajo en la Universidad Tecnológica Nacional y TecnoEducativa es el espacio en el que publico noticias, reflexiones y comentarios sobre algunos de los temas que me interesan, en particular sobre los espacios educativos, casi todos ellos relacionados con el uso de las nTICs en la Gestión del Conocimiento al momento de aprender, de enseñar y de gestionar. Espero que encuentren interesante este espacio

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