Bibliotecas de Aula
En el diseño de las bibliotecas, en nuestro país, ¿alguna vez se ha tenido en cuenta la forma en que aprenden nuestros alumnos, o siquiera la forma en que enseñan nuestros docentes?
¿No convendría pensar en modificar el objetivo de las bibliotecas, intentando que se conviertan en espacios de aprendizaje colaborativo donde el alumno pueda transformar la información en conocimiento e incluso, quizás utópicamente, en espacios donde se fomenta la creación?
¿No podríamos sugerir, aun a riesgo quizás de equivocarnos, en que el objetivo de una biblioteca bien podría ser transformarse en un complemento vital en el espacio del enseñar y el aprender, en particular si tenemos en cuenta la misión y objetivo central de nuestra Universidad (enseñar y aprender)?
Debiera quedar claro, en esta línea de pensamiento, que la mayor parte de los miembros de la comunidad universitaria tiene experiencias personales, vívidas, sobre el tema de bibliotecas y su problemática. Casi todos quieren que se resuelva y podría decirse que como usuarios, todos tienen cierta capacidad de decidir si las bibliotecas cumplen sus objetivos y les resultan útiles de una u otra manera.
Sobre este conocimiento y en base a la experiencia recogida es que planteamos cambios en los objetivos de nuestra biblioteca, pensándola más como un servicio que como un espacio físico tradicional.
En consecuencia:
· si la biblioteca fue pensada para alojar libros y lectores,
· si los lectores son esencialmente alumnos,
· si los alumnos buscan esencialmente información para sus actividades de aprendizaje,
· si el aprendizaje (en nuestra óptica al menos) es una actividad colaborativa y social,
· si la conversación, el diálogo y la comunicación resultan imprescindibles para aprender
permítasenos pues plantear las bibliotecas de aula como uno de los componentes básicos de nuestro Servicio de Información Educativa orientado al alumno y su aprendizaje.
Este servicio, como queda dicho, se incorporará a otros de igual o similar naturaleza, pero con distintos propósitos, destinados a atender necesidades de diferentes audiencias, centralizados todos en su gestión pero distribuidos en sus puntos de acceso de modo de conformar el Sistema Integral de Información Académica de la institución
NOTA: En defensa de los bibliotecarios uno debiera decir que en la mayoría de ellos ha estado siempre latente la idea de favorecer y facilitar las actividades de aprendizaje de los alumnos. Aunque también es cierto que nunca se los ha escuchado decir con extrema firmeza “queremos que, al menos parte del aprendizaje, se produzca en este espacio”.
